El tratamiento de las lesiones agudas comienza con el empleo de bolsas de hielo, reposo y comprimidos analgésicos antiinflamatorios. Si los síntomas no remiten rápidamente, consulte con el médico. En ocasiones, se administran inyecciones para tratar lesiones agudas, pero lo habitual es remitir al paciente a un fisioterapeuta. 
Paciente recibiendo fisioterapia. La principal base del tratamiento de los trastornos de la rótula es la fisioterapia. Ésta suele comenzar con técnicas para reducir el dolor y la tumefacción, y continúa con ejercicios especiales para fortalecer los músculos. El empleo de técnicas de cerclaje, vendaje funcional y refuerzo suele ser muy útil, especialmente en los pacientes jóvenes y en las lesiones deportivas. En ocasiones, los problemas relacionados con la rodilla se deben a anomalías del alineamiento de la pierna, que se pueden mejorar corrigiendo el calzado. Cuando el tratamiento sencillo e incruento no resulta satisfactorio, será necesario remitir al paciente a un especialista. A veces es necesario llevar a cabo varias investigaciones especializadas. La clave para solucionar el problema es el diagnóstico preciso. Es posible que sean necesarios tratamientos quirúrgicos, entre los cuales se encuentra una evaluación telescópica denominada artroscopia, en la que un pequeño telescopio se introduce en la articulación de la rodilla bajo anestesia general, y se inspeccionan las superficies de la rodilla. En ocasiones es posible realizar un tratamiento quirúrgico mediante esta técnica mínimamente invasiva.  Cirujano realizando una artroscopia de rodilla Otros tratamientos importantes requerirán una intervención de cirugía abierta, que puede conllevar la corrección del alineamiento de la rótula cuando ésta se encuentra mal posicionada; recientemente se han desarrollado técnicas para remplazar las superficies cartilaginosas dañadas. |